lunes, 18 de abril de 2016

LA NATURALEZA SE RINDE ANTE LA MENTE I de III Alquimia Saint Germain*

LA NATURALEZA SE RINDE ANTE LA MENTE QUE
ES COMO LA DE UN NIÑO

La clave más importante que podemos entregar al alquimista en esta etapa de su desarrollo, se encuentra en estas palabras de Jesús: “Cualquiera que no recibiese el reino de Dios como un niño, no entrará a él”. Todas las bellezas prístinas de la naturaleza –las luces etéricas cuyo dulce brillo se puede sentir en las facultades Espirituales nacientes de los hijos de Dios—tienen como contenido esencial el dulce anhelo creador de un niño.
No deseo desengañar a la mente de los hijos de los hombres. Que han tenido tan alta opinión de los Maestros del Kósmos, del falso fulgor del que han revestido nuestros cargos al servicio de la Divinidad, casi como si cubrieran de oro el lirio kósmico. Sin embargo, si siento la necesidad de señalar, no sólo por mi propia experiencia, sino también por la experiencia de los que están por encima de mí en la jerarquía, que mientras más alto hemos ido en nuestro contacto con la Deidad más candorosa, más simple, más hermosa ha sido Su representación.
Por consiguiente, concluimos que la inocencia de la Naturaleza misma es acaso la mayor de las claves para su potencial de creaciones maravillosas. Insistimos, entonces, en la necesidad de que los hijos de Dios vacíen su mente de la escoria de las emociones turbulentas que han comprometido sus energías por siglos y que los han mantenido atados a una ronda insensata de confusión y lucha.
La gran barrera para el progreso espiritual ha sido que los hombres confundan la santa inocencia con volverse como niños pequeños y hacer el tonto. Los más altos Maestros son como niños, dulces e inocentes. No obstante, cuando operan en los dominios del mundo, agudizan sus “sentidos mundanos” para pronunciar su juicio sobre los asuntos humanos.
La razón de que introduzca yo el tema de volverse “como niños” en nuestro estudio de alquimia intermedia, es que cada factor del pensamiento y del sentimiento deja su huella en las matrices sensibles de la manifestación alquímica. Así que ningún pensamiento ni sentimiento debe tacharse de irrelevante. Sin titubeos declaro que el más importante de los factores alquímicos para que se manifiesten loa más altos aspectos de la creación es la mente, que es como la del niño: pura y sin mácula.