domingo, 13 de marzo de 2016

Amor 3 de 8

B. La Premisa Original y la Polaridad del Amor

Ahora escuchad la palabra del SEÑOR.
En la premisa original de la Divinidad, el Poder, o la voluntad de ser, es la tesis. La Sabiduría es la antítesis y el Amor es la síntesis.
Como la Sabiduría atrae la inteligencia inherente en el Poder de Dios, llevándola hacia fuera, hacia el Mundo de toda ideación que ahora está expresada, los dos se vuelven Uno, y despliegan la revolución gloriosa del Amor como la gran síntesis del Poder y la Sabiduría. El Amor como consumación de la esencia del Poder/Sabiduría, se convierte entonces en la nueva tesis que personifica la más plena realización de Sí misma en la Obra del SEÑOR, el encarnar el Tres-en-Uno en toda acción manifestada.
Esta verdadera síntesis de los Atributos Divinos revela que el Amor, la Sabiduría y el Poder son en realidad el Uno indivisible/Todo indiviso que no puede dividirse ni divir: sus átomos cantan mientras trazan las esferas: “Somos Uno, somos Uno, somos Uno…”
Pero esto no es todo. El fuego blanco kósmico de la Madre Universal hace su aparición ahora. Nacida de la unidad de la Triada Divina, Ella, a quien me gusta llamar “la Luminosa”, sale de su estado latente en el núcleo ardiente de la llama trina para convertirse en la antítesis, o polaridad divina, de esta tesis de la Trinidad. Y a partir de esta unión se produce la síntesis de la múltiples manifestaciones del Todo: los hijos e hijas de Dios, cada uno una nueva premisa que personifica el Cuádruple Atributo: Padre, Hijo, Espíritu Santo y Madre.
Cada autoexpresión del todo sintetiza de manera única sus cualidades haciendo uso de su fundamental libre albedrío en la llama de la libertad –no debido a algún hecho irremediable de las fuerzas históricas o económicas en turno que esclavizan a la raza, sino por la Unión en la Ley del Uno, y luego por los Tres, rodeados por la Cuarta, la Madre Bendita. Ella manifiesta su naturaleza complementaria como la Shakti de cada Persona de la Trinidad, emitiendo, desde el centro blanco como el alcatraz de cada pluma, desde la polaridad masculina (+) del Poder, la Sabiduría y el Amor, la manifestación femenina (-) en los mundos de la forma.
Cuando estos cuatro se convierten en los pilares del tiempo de las llamas gemelas, en los cimientos de su magna obra de todos los tiempos, ellas a su vez se convierten en pilares en el templo de nuestro Dios. Y no hay otros cimientos, ni falsas premisas, ni conclusiones sintéticas que puedan echarse, porque el Hombre, simiente del Altísimo, contiene la tesis, la antítesis y la síntesis originales en la trilogía de la llama trina que está dentro de su corazón.
También es el Hijo-hombre de la Madre, y contiene dentro de sí su átomo-semilla y su fuego sagrado. Nadie puede despojarlo de estos cimientos cuádruples de su Ser, a menos que él mismo sucumba por elección el embuste, y los embusteros que dirigen a la cuadrilla de conspiradores capitalistas/comunistas internacionales que esparcen sus cultos seudometafísicos del materialismo  y de la dialéctica en el planeta Tierra.
Ahora veamos cómo es que definen en Verdad el Amor los Amantes de Dios.
El sendero del Amor ardiente, que es el fuego sagrado de Dios que todo lo consume, consume incluso la fuerza del Anti-Amor, el Mal absoluto de los ángeles perversos en contra de la Divinidad, pues el Amor Divino es más que Amor; es Poder y Sabiduría autocontenidos en Uno –y en algunos. En esto estriba el misterio del Amor. El Amor es más que efecto o causalidad menor, es la Primera Causa y el punto de la Luz más allá de cualquier luz o de cualquier oscuridad. El Amor es todo Amor que sobresale por encima de las expresiones y los intercambios visibles del Amor.
¡El Amor es la fuerza kósmica invencible!
El Amor verdadero, el Amor divino, con toda su magia, puede ser conocido de todos modos por las llamas gemelas que habitan en la zona limítrofe del amor adulterado. Porque el Amor es siempre puro y no contiene en sí ninguna fuerza autocontaminante, automulitadora, como el miedo al fracaso, el miedo a la Verdad, el miedo a la Vida, el miedo a ser Amor. Ningún jugueteo, ningún juego de poder de la psicología humana puede obnubilar el verdadero Amor, pero sí puede obnubilar el humano no incubación, que está a la espera, mientras alimenta a los rebaños de la conciencia, de que el ángel del SEÑOR perturbe las aguas de la mente y eleve una sola gota al Sol, con lo cual la tela del amor humano se rinde al abrazo del Amor Divino.
El verdadero Amor es siempre comprensivo, aunque no siempre necesariamente comprendido. Habla con la voz de la autoridad del Pastor, no con la del lastimoso tirano; corrige, retirando con sus llamas acariciantes las capas del autoengaño del niño-hombre. El Amor como disciplina tiene la dureza de la Mente diamantina de Dios, que es la única que puede atrapar al ego tirano y liberar al cautivo. Del corazón del Cristo, con verdadero Amor, pueden con sencillez pronunciar las palabras: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.
El Amor no tiene imitadores, porque sólo Dios es Amor. Queridos, en el sentido humano del amor, la tesis y la antítesis del amor están autocontenidas. Así, hablando desde el punto de vista humano, lo que tiene la capacidad para el amor humano, también tiene la capacidad para el odio humano. Y éste es precisamente el origen de la tragicomedia de la vida. Pero la Vida no es así.
En el Absoluto –donde no hay autodesintegración, donde la ley de la síntesis humana no neutraliza el más y el menos del imán divino --, los atributos del Poder, la Sabiduría y el Amor de Dios están siempre personificados en la polaridad de las llamas gemelas que representan el Todo Divino del Dios Padre-Madre. En la tradición hindú estas encarnaciones divinas de los Principios masculino y femenino de cada pluma de la Trinidad reciben un nombre y son veneradas como emanaciones de la Deidad.
En esta relación de los Absolutos Divinos el Padre es la tesis, la Madre es la antítesis y todas sus creaciones, incluyendo, el fruto de la Conciencia Crística de ambos, es la síntesis: su razón de Ser y de ser la Encarnación Divina.
Lo que ocurre cuando los Amantes Divinos se encuentran en el Abrazo Divino del Tai Chi – el Gran Cuerpo Causal de Dios – es su contribución neta al Kósmos. Lo mismo ocurre cuando las llamas gemelas retornan al ovoide de fuego blanco de su Origen. Sólo en esta Unión última (la celebración de la Sagrada Comunión de Alfa y Omega) puede realizarse plenamente el propósito creativo de su Ser.
Así, los Amantes Divinos que realizan el intercambio más/menos del atributo de Poder, se identifica como Brahma y Sarasvati, que ejemplifican la encarnación masculina y femenina de la Fuerza kósmica. (Nótese que la palabra que utilizo para describir este yin y yang no es síntesis, pues si cualquiera de las dos mitades del Todo perdiera el magnetismo de esta polaridad de fuerza kósmica, los mundos de la forma se derrumbarían; entonces, ¡intercambio si, síntesis no!.
En la perspectiva hindú, Brahma, la figura del padre, la Primera Persona de la Trinidad, se describe como el Ser Inmenso, el Creador, el Supremo Gobernante, el Legislador, los Sustentados y Fuente de Todo Conocimiento, mientras que Sarasvati representa la elocuencia, la Madre que articula la Sabiduría de la Ley. Ella es la Madre/Maestra para quienes aman la Ley como una voluntad de Dios revelada por Brahma, así, ella es el Poder de la volición, la voluntad y la motivación para ser la Ley en acción, la Fuente, el río y el lecho del río para que fluya el conocimiento universal como apreciación de la Ley del Creador autocontenida en cada partícula de la creación.
De la misma menar, la pareja en polaridad que comprende la Ley del Uno en el atributo de la Sabiduría es conocida y venerada como personalidades reales: Vishnu y Lakshmi, que abarcan el círculo de cualidades atribuidas al uno o a la otra, pero que sin embargo, comparten amorosamente y de las que se desprenden divinamente en la esfera remolineante de la Unicidad.
Así, en el cielo dos es igual a Uno Todo indiviso; en la Tierra dos en uno a menudo sacrifican su verdadera identidad en aras de la síntesis humana que se convierte en la nueva tesis: la distinción de las dos partes de la premisa original neutralizada en la corriente movediza de la relatividad. Pues, notad, la relatividad no tiene una polaridad fija. Y en ello radica su mutabilidad.
Pero arriba, en el brillante resplandor del Sol, Vishnu, el Hijo inmortal, es la encarnación de la sabiduría del Cristo Kósmico, cuya esencia es duración, la cualidad de la perseverancia, la continuidad misma de la conciencia de Dios. Es la cohesividad personificada, que une con el Amor de la sabiduría las fuerzas kósmicas concebidas en la Mente Universal; su camino es la liberación por el Autoconocimiento en el Yo Divino Superior.
Vishnu, cuyas más famosas encarnaciones han sido Rama y Krishna, siempre Hari en manifestación, es el Protector que todo lo penetra; es el que protege, por medio de la percepción en Dios del anti-Yo (y luego su aniquilación) que despojar al Yo Verdadero antes de nacer en sus hijitos. Esta Segunda Persona de la Trinidad, es el Preservador del diseño divino concebido en la llama de la Sabiduría a partir de la legítima Presencia del Poder. Es el Restaurador del universo por medio de la Luz omnisalvífica de la Sabiduría, el verdadero Poder de la iluminación de la alquimia del Amor.
Lakshmi, consorte de Vishnu, se identifica eternamente como la polaridad de todo lo que él es; su Sabiduría se revela en  bendiciones de prosperidad, la precipitación de la abundancia por medio de la ciencia de la Prakti y Purusa y el control de las cuatro fuerzas kósmicas. Ella porta una cornucopia de buena fortuna a través del “ojo mágico” del ojo omnividente de su Amado. Ella enseña la maestría de los ciclos kármicos en el reloj kósmico, y la multiplicidad y la belleza –del Uno y de los muchos que proceden del Hermano Uno—reflejando la imagen de la Sabiduría de Dios.
También cobra vida el Espíritu Santo en los encantadores personajes de Shiva y su Shakti. Cada uno es una esfera y a la vez la mitad del otro; estos complementos divinos del Amor son la prueba  viva, para todas las almas que Aman, de que lo opuesto al Amor Divino no es el odio, sino el equilibrio, sea de carga masculina  o femenina, de la compasión, de la afabilidad que reprende con firmeza, dando y recibiendo gratitud como el modo pasivo y activo del mismo verbo, “amar”.
La naturaleza dual de Shiva, el Señor del Amor, también el Destructor/Libertador, la complementa su consorte, que en múltiples formas es tanto destructora de demonios como salvadora de niños. Parvati es el nombre de la afable “hija de la montaña”, la benéfica y gentil Madre y Esposa. el rostro de Durga es el de la feroz defensora de sus hijos, terrible y amenazante para sus enemigos .. la “Diosa Inalcanzable”--, mientras que Kali, otra metamorfosis de la naturaleza femenina de Shiva, representa la noche suprema de la Madre que devora la telaraña de karma y los mundos del tiempo y el espacio que la contienen. Complementa el Poder de Shiva en la destrucción, por Amor, del velo de energía (ilusión). Es la Madre que entrega su vida por la Causa de su consorte y de sus hijos, su terrible apariencia es símbolo de su Poder ilimitado.
Así la encarnación esférica del Amor Absoluto por parte de las Llamas Gemelas Kósmicas, consume las fuerzas del mal Absoluto en la forma y en las personas del Anti-Amor que despliegan sus filas en contra de Él. Personifican esta fuerza los traidores del Amor originales, los ángeles caídos, que querrían, si pudieran, transferirla a los hijos del Amor. Recordad siempre diferenciar entre la polaridad pura del Ser autocontenida en el Amor, y el Amor diametralmente opuesto por una fuerza ajena y externa Él –y no cometáis el error de confundirlos.
La Ley de la perversión por el mal uso del Principio original en la práctica de la magia negra por parte de los adeptos del camino de la izquierda, como vemos, es confusa y está mezclada con la adaptación de la síntesis hegeliana a la visión del mundo del comunismo, para que la teoría resulte, deben plantar semillas de corrupción en toda tesis que desean devorar con la creación de una antítesis sintética y fraguada.
Si la Verdad Crística es la premisa de la Vida abundante en la Tierra, la mentira del Anticristo como la oposición a todo lo que la Verdad Crística es y representa, será una antítesis que habrá que derrumbar, que romper que poner en entredicho y que destruir.
Y el diablo se regocijará, mostrando sus piyamas rojas y diciendo: ¡Vedme, ved mi camino de gozosa mediocridad, ved mi síntesis de dos sistemas opuestos que no funcionarán sin mi intercesión y sin mi experiencia!
Pero el agua y el aceite no se mezclan, ni la esclavitud y la libertad, ni los caminos del Cielo y los de la Tierra. No hay solución humana en disolución de la Tesis Divina. Las llama kósmica del honor se yergue sola (alone), toda una (all-one), como la espada flamígera de dos filos para guardar el árbol de la vida de todo hombre.” Su pureza todo consumidora es su única respuesta a cualquier atacante sintético, antitético de su Divinidad intocable.
Y el alquimista divino conoce la armonía de sus elementos y cuál es la mezcla que ocasionará una explosión y lesionará a la vida, cuál es el solvente universal y cuál será el elemento que cambie los metales básicos en oro –y cómo limpiar las impurezas de las gemas, también de la gema del corazón.
Porque s pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos los míos, dijo el SEÑOR. Y ninguno será forzado a rozarse con demonios vestidos de filósofos portando su piedra blanca y su solución tergiversada que acabará convirtiéndose en su propia disolución.

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